Parece que los grandes guionistas se han mudado de acera, ahora son las cadenas de TV las que los acaparan, así que los que quedan no tienen mas remedio que idear secuelas, precuelas, secuelas de precuelas etc, ni Indiana Jones, que pudo escapar de todos los nazis que le salieron al paso pudo zafarse de su 4ª parte. Otra solución son los remakes, en los 80 han encontrado un gran filón y han conseguido que el Equipo A, entre otros, vuelva a escena, yo me los imaginaba en una isla del Pacífico gastándose placidamente el dinero ahorrado y los traen de vuelta para protagonizar un sinsentido de tiros y explosiones..no se si será secuela o remake pero incluso se van a atrever con Cocktail¡¡Que dios nos pille confesados.
Pero el asunto que más me escama, por lo que me toca, son las versiones y las “libre-interpretaciones” que hacen sobre mitos de la literatura europea, no voy a decir que siempre haya sido así, Orson Welles ha magnificado tanto a Othello como a Macbeth, pero la tendencia actual así lo indica.

Hace poco pude ver como el exmarido de Madonna hacía de Sherlock Holmes una ridicula mezcla entre el Neo de Matrix, Horatio de CSI y el mismísimo McGyver con toques del Capitan América, todo ello acompañado con las típicas onomatopeyas de las que tanto abusa el director inglés.. ¿pensaron que un inglés en la dirección se acercaría mas al espíritu original de la obra?..pues la cagaron.
Otro mito, aunque no literario, que se han encargado de despedazar es el del llamado “príncipe de los ladrones”, Ridley Scott, que tan bien trato a los replicantes en Blade Runner, hace un destrozo de proporciones bíblicas al folclore inglés, le vale como miserable y vaga excusa el narrar las andanzas de Robin Hood antes de ser Robin Hood y refugiarse en el bosque de Sherwood para “robar dinero a los ricos y dárselo a los pobres”, en
resumen, que lo único que hay del Robin Hood legendario es simple y llanamente el nombre…para eso podían haberla titulado de otra manera y se hubieran evitado tirarse a la piscina sin saber nadar. Viendo la versión que dirigió Michael Curtiz y protagonizó el inigualable Errol Flynn en 1938 hace que este Robin Hood, interpretado por Rusell Crowe desprenda un cierto tufillo a Demolition Man medieval con gimnasio propio en su humilde cabaña.Estos tan solo son dos ejemplos significativos, la verdad es que habría material para hacer una tesis doctoral, pero llama la atención la delicadeza con la que en la meca del cine han tratado a sus propios mitos y leyendas como Buffalo Bill o Jesse James (no perderse la última película realizada sobre este forajido, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” de Andrew Dominik) y la futilidad con la que lo hacen cuando cruzan el charco.
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